Creás tu cuenta
Entrás con tu cuenta de Google y listo. Al registrarte aceptás las condiciones del programa —el reparto 50/20/30 y los requisitos de más abajo—, así que no hay nada que negociar después.
Si hiciste un software de gestión que se cobra por suscripción y el problema no es el producto sino que nadie lo conoce, publicalo en nuestro catálogo: una red de afiliados lo presenta con su código y cobra sólo cuando hay una venta.
Sin costo fijo Sin exclusividad El producto y el cliente siguen siendo tuyos
Casi todo el software chico que se muere no se muere por malo. Se muere porque lo usaron cuatro clientes conocidos, nunca salió de ese círculo y en algún momento dejó de tener sentido sostenerlo. El código estaba bien; lo que faltaba era quién lo pusiera adelante de la gente que lo necesita.
Y la salida obvia —armar un equipo comercial— es la más cara de todas: sueldo fijo antes de la primera venta, meses de rampa para que alguien entienda el producto, y rotación que te devuelve al principio. Todo eso se paga exista o no exista la venta.
Equipo propio. Costo fijo desde el día uno, rampa larga y riesgo tuyo. Rinde cuando ya tenés volumen y podés sostener el sueldo mientras la persona aprende.
Red a comisión. Costo variable y atado al resultado: el vendedor cobra cuando cobrás vos. Rinde cuando todavía no podés bancar un equipo, que es justo el momento en el que más falta hace vender.
La contracara, dicha de frente. Nadie sale a vender algo que no se vende solo un poco. Si el producto todavía no convenció a ningún cliente que pague, una red no lo va a arreglar — lo va a confirmar más rápido.
No hay entrevista, ni pitch, ni alguien que decida si tu producto le gusta. Te registrás, cargás lo que pide el panel y lo único que se revisa es que se cumplan los requisitos.
Entrás con tu cuenta de Google y listo. Al registrarte aceptás las condiciones del programa —el reparto 50/20/30 y los requisitos de más abajo—, así que no hay nada que negociar después.
Desde tu panel cargás la ficha —qué hace, capturas, demo, precios—, el CVU o alias donde querés cobrar, y la URL del webhook que activa un plan en tu sistema. Sin webhook cargado no se puede publicar nada.
Probamos tu webhook contra tu servidor de verdad: si no responde como dice el contrato, no entra. Con la prueba en verde, la ficha pasa a revisión y queda publicada en hasta dos horas.
El afiliado lo ve en el catálogo y lo vende con su código. La suscripción se cobra desde el catálogo, el reparto sale solo y tu sistema recibe el aviso para activar el plan en el momento en que el pago se confirma.
de cada cuota es tuyo, y el reparto no se negocia. El otro 50% se parte en dos: 20% para el afiliado que trajo al cliente y 30% para nosotros, que ponemos el cobro, el reparto, la liquidación y la red que sale a vender. Publicar no cuesta nada y no hay cuota por estar en el catálogo: si nadie vende, no pagás nada.
La mayoría de los acuerdos de canal se rompen por lo que nadie aclaró al principio. Esto es lo que hace cada uno, escrito antes de empezar.
No es una lista de burocracia: cada punto está porque sin él la red no puede vender tu producto o el afiliado no puede cobrar.
Una cuota que se repite todos los meses o todos los años. Es lo que hace que la comisión también se repita: un software que se vende una sola vez paga una sola comisión, y con eso ningún afiliado construye nada.
Multitenant, o con un aprovisionamiento automático que haga lo mismo. Si para sumar un cliente nuevo tenés que levantar una instancia a mano, la activación instantánea no existe y el afiliado termina vendiendo algo que tarda dos días en estar arriba.
Con clientes reales que ya pagan — no hace falta que sean muchos, pero tiene que haber alguien que no sea amigo tuyo. Y el que entre por un afiliado te va a escribir a vos cuando algo no ande: el afiliado presenta, no es tu mesa de ayuda.
Un endpoint que reciba «a este usuario activale este plan» y lo haga. Lo cargás en tu panel y lo verificamos contra tu servidor antes de publicar: es el único requisito que no se puede dejar para después, porque sin él la venta se cobra y el cliente se queda esperando. El tracking del referido no es problema tuyo.
«Para cualquier empresa» no se puede vender. Un afiliado necesita saber a qué puerta golpear: veterinarias, estudios contables, talleres, consultorios. Cuanto más definido el rubro, más fácil encontrar quién ya lo conoce.
El reparto es fijo: la mitad para vos, 20% para el afiliado y 30% para nosotros. No se negocia por producto, y conviene hacer la cuenta antes de registrarte: si tu margen no soporta ceder la mitad, este canal no es para vos y es mejor saberlo ahora.
No hay una red de cientos de vendedores esperando tu producto. Lo que hay es un programa de afiliados abierto, la liquidación funcionando y un producto propio publicado —Vet 360iA, para veterinarias— que es con el que probamos el mecanismo antes de invitar a nadie.
Te lo decimos así porque es lo que vas a verificar en la primera reunión de todos modos, y porque preferimos el que entra sabiendo dónde se mete. Entrar temprano tiene una ventaja concreta: sos el único de tu rubro en el catálogo, y los afiliados que se suman ahora te encuentran a vos.
No es una adquisición ni una sociedad. No compramos tu empresa, no pedimos participación y no entramos en tus decisiones de producto.
No nos quedamos con tu cliente. El cobro sí pasa por el catálogo —es la única forma de repartir entre tres partes sin que nadie tenga que confiar en la palabra del otro—, pero el cliente es tuyo: usa tu producto, te escribe a vos y se va con vos si un día nos vamos nosotros.
No es desarrollo a medida. Si lo que tenés es una idea sin construir, el camino es desarrollo de software, que es otra cosa y se cotiza aparte.
No es exclusividad. Seguís vendiendo por tu cuenta y por los canales que ya tengas. Esto se suma, no reemplaza.
Nada por adelantado. No se cobra por publicar, ni por estar listado, ni una cuota por mantener la ficha: el costo es el 50% de cada cuota, y existe sólo sobre plata que ya entró. Si nadie vende tu producto, no pagás nada. Aparte hay dos cosas opcionales que podés contratar si las querés —ampliar el cupo de afiliados y los listados de contacto del rubro—, pero nada de eso es necesario para estar publicado.
El producto es tuyo y corre en tu infraestructura: no lo alojamos, no lo tocamos y no entramos en tus decisiones. El cliente usa tu software con tu marca y te escribe a vos cuando algo no anda. Lo que sí pasa por el catálogo es el cobro, porque es la única forma de repartir una cuota entre tres partes sin que nadie dependa de la buena fe del otro. No es una adquisición ni una sociedad.
No. Podés seguir vendiendo por tu cuenta, tener otros canales, otros revendedores y tu propio equipo comercial. La red es una fuente más de clientes, no un reemplazo de las que ya tengas.
El reparto es fijo y es el mismo para todos: 50% para vos, 20% para el afiliado que trajo al cliente y 30% para nosotros, sobre cada cuota y mientras ese cliente siga suscripto. No se negocia por producto — un reparto distinto para cada uno vuelve el catálogo imposible de comparar para el afiliado, que entonces vende siempre el que más paga en vez del que mejor le sirve al cliente.
Es alto comparado con un canal que ya tenés andando, y bajo comparado con no vender. La cuenta honesta es contra tu alternativa real: un vendedor propio son meses de sueldo fijo antes de la primera venta y el riesgo es tuyo; acá el costo existe sólo sobre plata que ya entró. Si tu producto se vende solo, este canal no te conviene y lo vas a ver vos mismo en los números antes de cargar nada.
Hasta dos horas desde que tu webhook pasa la verificación. El orden importa: primero cargás la ficha y la URL del webhook en tu panel, nosotros lo probamos contra tu servidor, y recién con esa prueba en verde la ficha entra a revisión. Sin webhook verificado no hay publicación, por más completa que esté la ficha.
Dos cosas, las dos opcionales y las dos las decidís vos. Una es ampliar el cupo de afiliados: cada producto arranca con hasta cinco vendiéndolo a la vez, y si querés más, se amplía. La otra son los listados de contacto del rubro de tu producto, para que los afiliados que lo venden tengan a quién golpearle la puerta desde el primer día. Publicar y estar en el catálogo no cuesta nada.
De nuestro lado, y a propósito. El link del afiliado pasa primero por un redirect
nuestro, que registra el click y recién ahí manda a la persona a tu sitio. No
tenés que implementar ningún ?ref=, ni guardar códigos, ni discutir
después de quién era la venta: cuando el pago se confirma, ya sabemos qué afiliado
la trajo.
El cobro no depende de vos, así que la venta no se pierde. El aviso para activar el plan se encola y se reintenta hasta que tu sistema conteste. Va con una clave de idempotencia, así que si el aviso llega dos veces —porque reintentamos y la primera en realidad había entrado— el plan se activa una sola vez y no queda ningún duplicado.
Un endpoint que reciba una llamada firmada y active el plan de un usuario. Nada más: el cobro, el reparto y el seguimiento del referido son nuestros. El contrato exacto —firma, formato y reintentos— te lo pasamos por escrito antes de que escribas una línea, y con los primeros productos lo integramos a mano y acompañados, no tirándote una documentación y suerte.
Está arrancando. El programa está abierto, la liquidación funciona y hay un producto propio publicado, que es Vet 360iA. No hay una red de cientos de vendedores y decirlo sería mentir: el que entra hoy entra temprano, con la ventaja y el riesgo que eso significa.
Eso es otra cosa y tiene su propia página: desarrollo a medida. Este programa es para software que ya existe y funciona. Si lo que tenés es una idea sin construir, el camino es el de desarrollo y no el del catálogo.
Se conversa. Si resuelve el mismo rubro que un producto propio, lo honesto es decirlo de frente antes de publicar nada, porque los dos estarían peleando por el mismo afiliado y el mismo cliente. Si resuelve otro rubro, no hay conflicto y es justamente lo que le falta al catálogo.
Vos, que sos quien hizo el producto. El afiliado presenta y acompaña, pero la demostración, la puesta en marcha, el soporte y la facturación son de quien publica el software. Por eso el producto tiene que estar terminado antes de entrar al catálogo.
Se baja la ficha y deja de venderse. Lo que no se corta de un día para el otro son las comisiones de los clientes que ya trajo un afiliado: esos siguen liquidándose mientras sigan suscriptos, porque ese vendedor ya hizo su trabajo. El plazo se acuerda al principio, no cuando alguien se quiere ir.
Preguntá igual. El catálogo arranca por software de gestión para pymes porque es lo que sabemos vender y el rubro donde los afiliados ya tienen contactos, pero lo que define si algo encaja es que se cobre por suscripción y que haya un tipo de negocio claro al que ofrecérselo.
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Te registrás con tu cuenta de Google, cargás la ficha, el CVU y el webhook, y lo único que se revisa es que el webhook responda y que el producto cumpla los seis requisitos. Si cumple, está publicado el mismo día.