Elegís qué vender
El catálogo vive dentro de tu panel: entrás y ves todos los productos con su ficha, sus capturas y su demo. Te quedás con los que tengan sentido para los negocios que ya tratás — uno, varios o todos, sin exclusividad.
Elegís del catálogo, compartís tu código de referido y cobrás un porcentaje de cada cuota que paguen los negocios que traés — mes a mes, mientras sigan suscriptos. Sin comprar nada y sin saber programar.
Sin inversión inicial Sin exclusividad Sin saber programar
Del registro al primer código activo pasan diez minutos. Lo que viene después es lo de siempre: hablar con gente que ya conocés.
El catálogo vive dentro de tu panel: entrás y ves todos los productos con su ficha, sus capturas y su demo. Te quedás con los que tengan sentido para los negocios que ya tratás — uno, varios o todos, sin exclusividad.
Entrás con tu cuenta de Google, elegís el nombre de tu código —una palabra, la que uses para presentarte— y cargás el CVU o alias donde querés cobrar. Sin formularios largos ni aprobación que esperar: queda listo en el momento.
Se lo mandás por WhatsApp al negocio, lo ponés en tu perfil o lo repartís en un flyer. Quien se registre desde ahí queda anotado como tuyo, aunque se decida meses después: el código no vence.
Cuando ese negocio se suscribe, empezás a cobrar el 20% de cada cuota. No es un pago único: se repite mientras siga usando el sistema. Se liquida una vez por mes, por transferencia al CVU que cargaste.
de cada pago, todos los meses, en todo el catálogo. Es el mismo porcentaje para todos los productos: no tenés que comparar comisiones para elegir cuál te conviene vender, sólo cuál le sirve más al negocio que tenés enfrente. Sin techo, sin plazo de vencimiento y sin cupo mínimo de ventas.
El programa no se agota en lo que construimos nosotros: la idea es que esta red venda buen software de gestión, sea de quien sea. Acá está lo que hay publicado hoy, dicho sin inflar.
El sistema de gestión completo para una veterinaria: agenda de turnos, ficha de clientes y mascotas, historia clínica, facturación, inventario y un bot de WhatsApp que atiende y agenda solo.
Es producto nuestro y es el que hoy tiene el programa abierto y la liquidación funcionando. Se paga por mes, así que la comisión se repite por mes.
Ver el productoEstamos abriendo el catálogo a productos que no son nuestros: sistemas de gestión de otras empresas que se cobran por suscripción y que quieren una red de venta en vez de un equipo comercial propio.
Entran con su nombre y su ficha, pagan la misma comisión del 20% que el resto y se venden con la misma cuenta y el mismo código que ya tenés. Todavía no hay ninguno publicado: el día que lo haya, aparece en el catálogo de tu panel.
¿Tenés un software y querés que se venda así? Es la otra cara de este programa y tiene su propia página: publicá tu producto en el catálogo.
Vet 360iA es la primera vertical de una base que ya resuelve turnos, fichas, facturación y WhatsApp — consultorios, estudios, comercios y talleres son adaptaciones de semanas, no de meses.
Si conocés bien un rubro y creés que ahí hay mercado, decínoslo: es información que nos sirve para decidir cuál construir, y el que la trae suele ser el que después la vende.
Una sola cuenta para todo. El catálogo completo vive dentro de tu panel, con la ficha y la demo de cada producto. El código de referido es tuyo, no del producto: sirve para lo que hay hoy y para lo que se sume mañana, sin volver a registrarte ni perder los clientes que ya trajiste. El CVU lo cargás una vez y por ahí te entra todo, venga del producto que venga.
La mayoría de los que venden algo empiezan cada mes en cero. Cierran diez operaciones, cobran diez comisiones, y el mes siguiente vuelven a salir a buscar otras diez. El esfuerzo del mes pasado ya no vale nada.
El software que se paga por mes rompe esa lógica. El cliente que trajiste en marzo te sigue pagando en agosto sin que hagas nada nuevo, y el que traés en agosto se suma al de marzo en vez de reemplazarlo. Eso es una comisión recurrente, y es la única forma de que vender deje de ser una carrera que arranca de cero cada treinta días.
Comisión única. Vendés, cobrás, y el mes que viene ese cliente vale cero. Para ganar lo mismo en enero tenés que volver a vender lo mismo.
Comisión recurrente. Vendés, cobrás, y el mes que viene ese cliente sigue valiendo lo mismo. Diez clientes bien atendidos pesan más que cincuenta operaciones sueltas.
La contracara, dicha de frente. Un cliente que da de baja deja de generar comisión. Por eso conviene vender a quien realmente lo necesita: acá el que se queda es el que te paga.
Mové los dos controles y vas a ver por qué la comisión recurrente cambia la escala del asunto: cinco clientes que pagan todos los meses valen más que veinte ventas sueltas que se cobran una vez.
La cuota la ponés vos porque depende del producto y del plan que contrate cada negocio. Los valores reales de cada plan están en el sitio de cada producto y cambian ahí, no acá.
Cálculo sobre el 20% de entrada de nuestros productos, suponiendo que los clientes entran el primer mes y ninguno da de baja. Es una estimación para dimensionar, no una proyección de ingresos: lo que se cobra de verdad es lo que el panel de afiliado muestra cobro por cobro.
Son gente a la que el dueño del negocio ya le atiende el teléfono. La confianza está hecha; lo único que falta es tener algo bueno para ofrecerle.
Si visitás treinta negocios del mismo rubro todos los meses, ya tenés la ruta hecha. Presentar un sistema no te agrega una visita: te agrega un tema en la visita que ya estabas haciendo.
Sos el que sufre de primera mano el desorden de tus clientes. Un sistema que ordena la facturación te ahorra trabajo a vos también, y encima te paga por haberlo recomendado.
El que arregla la computadora del mostrador es el que sabe qué se rompe y qué falta. Es la persona a la que el dueño le pregunta «¿y esto con qué lo hago?» — y la respuesta ahora te deja una comisión.
Ya le armás la web, las redes o las campañas a negocios de un rubro. Sumar el sistema de gestión te convierte en la solución completa y te agrega una línea de ingreso que no depende de horas facturadas.
Presentar y acompañar. Decirle al dueño que existe, pasarle tu código y avisarnos si quiere una demo. De ahí en adelante entra el equipo del producto.
Vos ponés la relación con el negocio, que es lo único que no se puede tercerizar. Todo lo demás —el producto, la migración de datos, el soporte, la factura y el cobro— ya está resuelto.
El miedo razonable de cualquiera que recomienda un sistema es quedar pegado si después algo no funciona. Por eso el trabajo técnico y comercial no es tuyo.
Todo lo que esté publicado en el catálogo. Hoy está Vet 360iA, que es producto nuestro, y el catálogo se está abriendo a sistemas de otras empresas que entran como partners con su propia comisión. No hay exclusividad: podés vender uno, varios o todos, y seguir vendiendo lo que ya vendías por fuera del programa.
El 20% de cada pago que hace el negocio que trajiste, mes a mes o año a año según el plan que haya contratado. Es el mismo porcentaje en todo el catálogo, sea un producto nuestro o de otra empresa: así no tenés que comparar comisiones para elegir qué vender, sólo qué le sirve más al negocio que tenés enfrente. Lo ves cobro por cobro en tu panel, con el monto que te corresponde de cada uno.
Mientras ese cliente siga pagando la suscripción. Si da de baja, deja de generar comisión; si vuelve, vuelve a generarla. No hay un plazo que se cumpla ni una cantidad máxima de comisiones.
No. No se compra stock, no se paga una licencia de vendedor y no hay cupo mínimo de ventas. Crear la cuenta es gratis y el código queda activo en el momento.
No. Lo que hace falta es conocer negocios del rubro. La demostración, la puesta en marcha, el soporte y la facturación las hace quien publica el producto; vos presentás y acompañás.
No. El precio es el mismo con código de referido o sin él: la comisión sale del margen de quien publica el producto, no de un recargo. Si costara más entrar por un afiliado, el afiliado estaría vendiendo en contra — y lo primero que perdería es la confianza que hace que esto funcione.
La venta es tuya. El código no vence: queda guardado en el navegador de esa persona hasta que se registre.
Una vez por mes, por transferencia. En tu panel cargás el CBU, el alias o el celular de Mercado Pago donde querés recibirla, y ves qué comisiones están liquidadas y cuáles siguen pendientes.
Es la pata que se está abriendo, y tiene su propia página: Developers. Si desarrollás un sistema de gestión que se cobra por suscripción y querés que lo venda una red de afiliados en vez de armar un equipo comercial, ahí está el acuerdo explicado — qué comisión se paga, qué tiene que cumplir el producto y cómo se liquida.
No. Una cuenta de Google es de un negocio cliente o de un vendedor, no las dos cosas — así el sistema sabe a qué panel entrás sin preguntártelo. Si tenés un negocio que usa el sistema y además querés vender, registrate con otra cuenta.
Hoy no. El programa es de comisión: el cliente contrata con la marca del producto y vos cobrás tu porcentaje de cada cuota. Si lo que buscás es revender con tu marca, escribinos y lo conversamos como un acuerdo aparte.
No. No se gana por sumar afiliados debajo tuyo ni hay niveles: se gana exclusivamente por los negocios que se suscriben con tu código. Si no trae clientes, un afiliado no genera ingresos para nadie, empezando por él.
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La cuenta se crea con tu cuenta de Google y tu código de referido queda activo en el momento. El alta se hace en app.g360ia.com.ar, que es tu panel: ahí viven el catálogo, tus clientes, tus comisiones y el CVU donde las cobrás.